Oír a uno que otro niño gritar, reír, con ese despiste que solemos tener a los 4 años, con esa ilusión por encontrar algún bicho raro, o algún lugar que "sólo tú" conoces.
Escuchar esa campana que timbra avisándote que puedes salir al patio y que la hora por fin ha terminado.
Siendo tan libres sin darnos cuenta, dando todo por ser mayores...
Este ha sido mi primer día de escuela, mi primer día de trabajo!

